sábado, 20 de julio de 2013

De Pitágoras a Fermat - Matemáticas y Misterio

por Julio Sale Yalis

No es posible referirse al tradicionalmente denominado  “último teorema de Fermat”, sin remontarse, necesaria e inevitablemente, a Pitágoras.
Pitágoras

Como es bien sabido de los estudiosos, la escuela pitagórica, no era sino una orden iniciática. Esto significa que para el ingreso a la misma eran necesarios ciertos requisitos y el paso por ciertas pruebas decisivas, algunas, con suficiente aire de misterio. De esta forma, el acceso a la tal escuela, era restringido y estaba destinado a unos pocos.

No intenta este texto ser tan ocioso, como para replantear el célebre teorema de Pitágoras. Pero sí, seguirlo en la leyenda. Existe un dato por demás curioso, tal vez extraordinario como pocos en la historia de la ciencia, referido a un discípulo de la escuela pitagórica, quien descubrió que el famoso teorema contenía un error.

Un teorema, por razones de suyo lógicas y matemáticas, es y requiere ser siempre inmutable y universal. Vale decir, que no es posible que en el razonamiento tendiente a la demostración del mismo, se den resultados distintos, no coincidentes o inconsistentes en un todo.

El Problema
El descubrimiento del mencionado discípulo, que constituía de por sí un escándalo y un descrédito para el indiscutido maestro, no podía de ningún modo adquirir estado público, precisamente porque a Pitágoras se lo tenía, no sólo por un gran matemático, sino por un gran iniciado. De este modo, durante una noche donde la brisa envolvía las costas del mar Egeo, el inteligente discípulo, fue invitado por sus pares a dar un paseo en bote. Ya alejados suficientemente, sus condiscípulos  le manifestaron al supuesto traidor, que puesto que él había difundido, aunque fuera limitadamente la inexactitud del acreditadísimo teorema del maestro indiscutido, tal actitud merecía una sanción ejemplar y una vez arrojado al mar, no volvió a saberse de él.

Sin ser esto una mera anécdota, pone de manifiesto que el error o inexactitud del teorema en cuestión eran evidentemente reales.

Pierre de Fermat
Andando los siglos, el genio de Fermat redescubre la falla que el mar Egeo acalló durante tanto tiempo. Los especialistas coinciden en que el eximio matemático, hablando del memorable teorema, escribió unas escuetas líneas en el margen de un libro expresando: “he hallado una solución maravillosa a este problema, pero la misma no cabe en este margen”.

Ningún matemático posterior a Fermat ha puesto en duda la veracidad de este aserto, de  modo tal que a partir de ese momento, la ciencia quedó en una oscuridad increíblemente absoluta por casi 350 años sobre lo que pudo ser la tal explicación.

El descubrimiento de Fermat, que no es otra cosa, sino el mismo que siglos atrás manifestara el ilusionado discípulo de la escuela Pitagórica, pone de manifiesto la errática formulación del teorema desde su mismo y remoto origen.

n > 2
Haciendo abstracción de todo argumento numérico o literal relativo al teorema, surge con luz meridiana que el mismo, si bien en general resulta acertado, no es válido “para todos los valores”, sino sólo para algunos. Se plantea la paradoja de un teorema que lo es y no lo es. ¿Podrá ser extensivo a cualquier valor para n>2? Tal vez Andrew Wiles tenga algo que decir al respecto.




jueves, 18 de julio de 2013

El día que el Diablo conoció el infierno.

por Julio Sale Yalis

Nació un primero de enero de 1905, aunque hay quienes aseguran que ya antes de esa fecha el Diablo existía.
Independiente toca el Cielo con las manos - 1965

Nació con la gloria de los grandes, eso es indudable. Fueron años de intenso trabajo y gran corazón. ¿Cómo se dice...? , ¡Ah, sí!, cuando se jugaba por la camiseta.

Eran las épocas de Santoro, Pavoni, Pastoriza, Bernao, y Artime, allá por los sesenta. Pero en los setenta se vería lo mejor del Diablo, quién puede olvidar esta formación: Gay; Comiso, López, Sá y Pavoni; Galván, Raimondo y Semenewicz; Balbuena, Bochini y Bertoni.

Era un Independiente con un poder ofensivo impresionante, imparable. Era la época en que el Diablo tocaba el cielo con las manos. Y siempre el infierno parecía tan lejano.

Bertoni y Bochini
Las vitrinas del club de Avellaneda se llenaron de copas, baste mencionar 14 títulos nacionales y 16 títulos internacionales. El primero fue en 1964, la primera Copa Libertadores y el último en 2010, la Copa Sudamericana. En total, “El Gran Campeón” abrazaría: 1 Recopa, 1 Sudamericana, 2 Supercopas, 2 Intercontinentales, 3 Interamericanas y 7 Libertadores (Record). Es por ello que a Independiente de Avellaneda se lo conoce como “Rey de Copas”.

El Club tuvo el primer estadio de cemento de toda Sudamérica, su Himno propio, toda su gloria, y más. Era “El Orgullo Nacional”. Contribuyeron a ello, las buenas dirigencias, los grandes jugadores y los socios.

Pero parece que la envidia corroe lo bueno. Llegaron las malas dirigencias, que endeudaron al Club hasta cifras indecibles; comenzaron las obras de un nuevo estadio, el cual seis años después, aún sigue construyéndose; impusieron el nombre “Libertadores de América” a ese estadio, manipulando las votaciones que pedían que se llamara “Estadio Ricardo Enrique Bochini”, en agradecimiento al gran ídolo del Club.

Independiente - El Orgullo Nacional
Mezquinos intereses que nada tienen que ver con la camiseta ni el deporte hicieron cuanto pudieron para frenar al Club. ¿Intereses personales, políticos, económicos? Lo cierto, es que llegaron las erráticas compras de jugadores, que no estaban a la altura de un club como Independiente, y lo mismo ocurrió con la gran seguidilla de directores técnicos de segunda línea. Los errores fueron sucediéndose unos tras otros. Y el precio resultó ser demasiado caro. El día estaba a la puerta y el infortunio también.

No era un partido más, el Santo y el Diablo jugaban un partido memorable. ¿Cómo decir que un buen San Lorenzo se apiadó de un Independiente desconocido por todos?  Que el partido pudo terminar en goleada no es ningún secreto. Pero con gran respeto, el Santo jugó a media máquina. La verdad es que el desastre pudo haber sido peor.

Independiente desciende a Primera "B" - 2013
 La hinchada jugó su propio partido, alentó siempre, con corazón, con decoro, con pasión. Con templanza ante la caída. La hinchada alentó siempre. Un ejemplo. Pero el equipo jamás respondió. El equipo era otro. Había perdido el rumbo y ya no lo recobraría.

Y así, tristemente, un desteñido 15 de junio de 2013, el Diablo que siempre supo vivir en el cielo, descendió al infierno.