por Julio Sale Yalis
No es posible referirse al tradicionalmente denominado “último teorema de Fermat”, sin remontarse, necesaria e inevitablemente, a Pitágoras.
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| Pitágoras |
Como es bien sabido de los estudiosos, la escuela pitagórica, no era sino una orden iniciática. Esto significa que para el ingreso a la misma eran necesarios ciertos requisitos y el paso por ciertas pruebas decisivas, algunas, con suficiente aire de misterio. De esta forma, el acceso a la tal escuela, era restringido y estaba destinado a unos pocos.
No intenta este texto ser tan ocioso, como para replantear el célebre teorema de Pitágoras. Pero sí, seguirlo en la leyenda. Existe un dato por demás curioso, tal vez extraordinario como pocos en la historia de la ciencia, referido a un discípulo de la escuela pitagórica, quien descubrió que el famoso teorema contenía un error.
Un teorema, por razones de suyo lógicas y matemáticas, es y requiere ser siempre inmutable y universal. Vale decir, que no es posible que en el razonamiento tendiente a la demostración del mismo, se den resultados distintos, no coincidentes o inconsistentes en un todo.
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| El Problema |
Sin ser esto una mera anécdota, pone de manifiesto que el error o inexactitud del teorema en cuestión eran evidentemente reales.
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| Pierre de Fermat |
Andando los siglos, el genio de Fermat redescubre la falla que el mar Egeo acalló durante tanto tiempo. Los especialistas coinciden en que el eximio matemático, hablando del memorable teorema, escribió unas escuetas líneas en el margen de un libro expresando: “he hallado una solución maravillosa a este problema, pero la misma no cabe en este margen”.
Ningún matemático posterior a Fermat ha puesto en duda la veracidad de este aserto, de modo tal que a partir de ese momento, la ciencia quedó en una oscuridad increíblemente absoluta por casi 350 años sobre lo que pudo ser la tal explicación.
El descubrimiento de Fermat, que no es otra cosa, sino el mismo que siglos atrás manifestara el ilusionado discípulo de la escuela Pitagórica, pone de manifiesto la errática formulación del teorema desde su mismo y remoto origen.
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