Luego de vivir por muchos años en México, Mariana decide volver a la Argentina debido a que su padre enferma gravemente.
Ambientada en la provincia de Mendoza, “Lo que nunca nos dijimos” cuenta la historia de una joven de clase media acomodada educada de manera rigurosa y bajo muchos prejuicios sociales, entre ellos el ‘que dirán’ y guardar ‘las formas’ ante los demás.
Cecilia, la madre de Mariana, es una mujer autoritaria, permanentemente perseguida por cuidar las apariencias y obstinada en la negación de ciertos sucesos familiares que serían objeto de escándalo en la paqueta sociedad mendocina.
Mariana huyó a México en busca de una ideal liberación abandonando todo tras de sí. Dejó su familia, amigos, novio y raíces. Allí comenzaría a trabajar como arquitecta, reconstruyendo edificaciones antiguas. También encontraría su verdadero amor, en Fernanda. Pero su idea de encontrar paz y liberación están aún muy lejos. Porque no hay solución en los escapismos y las cosas que lastiman y que nunca se dicen juegan fatalmente la psiquis humana, torturando la mente y desangrando las heridas.
Una pregunta recurrente de los demás hacia Mariana y que ella misma también se hacía, era, “¿Para qué viniste?” Mariana encontrará la respuesta. En el entre tanto, su madre, apresada en el pasado, continuará negando todo cuestionamiento y evitará hablar sobre los temas que atormentan a su hija.
Finalmente, como sucede cuando se maneja inadecuadamente una olla a presión, los sucesos comenzarán a precipitarse velozmente y la explosión será inevitable, desvelando una estampida de verdades escondidas.
La película tiene un ritmo ágil. Los diálogos, sin ser profundos, mantienen el interés del espectador. No se abusa de las imágenes muertas y solitarias y los primeros planos son acertados. Buenas actuaciones de Ana María Picchio y Flavia Atencio.
Ambientada en la provincia de Mendoza, “Lo que nunca nos dijimos” cuenta la historia de una joven de clase media acomodada educada de manera rigurosa y bajo muchos prejuicios sociales, entre ellos el ‘que dirán’ y guardar ‘las formas’ ante los demás.
Cecilia, la madre de Mariana, es una mujer autoritaria, permanentemente perseguida por cuidar las apariencias y obstinada en la negación de ciertos sucesos familiares que serían objeto de escándalo en la paqueta sociedad mendocina.
Mariana huyó a México en busca de una ideal liberación abandonando todo tras de sí. Dejó su familia, amigos, novio y raíces. Allí comenzaría a trabajar como arquitecta, reconstruyendo edificaciones antiguas. También encontraría su verdadero amor, en Fernanda. Pero su idea de encontrar paz y liberación están aún muy lejos. Porque no hay solución en los escapismos y las cosas que lastiman y que nunca se dicen juegan fatalmente la psiquis humana, torturando la mente y desangrando las heridas.
Una pregunta recurrente de los demás hacia Mariana y que ella misma también se hacía, era, “¿Para qué viniste?” Mariana encontrará la respuesta. En el entre tanto, su madre, apresada en el pasado, continuará negando todo cuestionamiento y evitará hablar sobre los temas que atormentan a su hija.
Finalmente, como sucede cuando se maneja inadecuadamente una olla a presión, los sucesos comenzarán a precipitarse velozmente y la explosión será inevitable, desvelando una estampida de verdades escondidas.
La película tiene un ritmo ágil. Los diálogos, sin ser profundos, mantienen el interés del espectador. No se abusa de las imágenes muertas y solitarias y los primeros planos son acertados. Buenas actuaciones de Ana María Picchio y Flavia Atencio.



















