Lo dieron todo, lo dejaron todo.
Fue una muestra de coraje y valor. Pero lo más importante es que dejaron el alma y el corazón.
Dejaron en alto la insignia celeste y blanca, que brilló con orgullo sobre todo el cielo del Maracaná.
No se achicaron nunca. Cada taco, cada gambeta, cada pase tuvo el sello de saberse mejor.
Porque siempre están quienes te desean el mal. Quienes te juegan sucio. Quienes te cobran en contra. Quienes no te cobran.
La Selección Argentina de Fútbol fue todo un ejemplo en este mundial de 2014. Jugó limpio, no molestó a los rivales, no se quejó de los malos arbitrajes, ignoró a un público que como en México 86 y en Italia 90, alentaba al equipo contrario, sin ser ellos mismos parte de ese equipo.
La Selección Nacional hizo lo que fue a hacer, jugar al fútbol, y jugó un fútbol excelente. El mejor en muchos años. El mejor fútbol del mundial. Un fútbol de oro.
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| Selección Nacional de Fútbol Argentino. |
Salud a esos heroicos 23 jugadores. Jugadores que dejaron claro, desde Brasil hacia todo el mundo, por qué arde esa brasa inextinguible en el corazón. Un corazón que es rojo de pasión, pero que está embanderado de celeste y blanco, ardiente, con ese fuego, ese orgullo, de SER ARGENTINO.
¡Gracias Muchachos!
Imágenes
Crédito por imagen de la nota: AFP

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